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Competencias docentes y aprendizaje colaborativo como estrategia para desarrollar proyectos socioformativos

Israel Aarón Molina Vázquez

Profesor de Asignatura Virtual de la División de Investigación y Posgrado

Universidad Virtual del Estado de Guanajuato


 

Resumen

El objetivo principal de la presente ponencia es reconocer la relevancia que tienen las competencias docentes y el aprendizaje colaborativo como estrategia para el desarrollo óptimo de aprendizajes en el alumnado. En este sentido, se asumirá la necesidad de una educación eficaz sustentada en un proyecto educativo común, participativo y potenciado por toda la comunidad. Será el profesorado un elemento participativo, dinámico, democrático y formativo, que dé la pauta para consolidar la anhelada formación integral en los jóvenes, con base en un liderazgo auténtico con un pensamiento personal e independiente y con la libertad de criterio y de decisión. Considerando la socioformación y el aprendizaje colaborativo en la interacción docente-discente, y en todos los aspectos de la vida, como factores sustanciales para generar procesos de aprendizaje permanente en un mundo sostenible.


Abstract

The main objective of this presentation is to recognize the relevance of teaching skills and collaborative learning as a strategy for the optimal development of learning in students. In this sense, the need for effective education based on a common, participatory educational project promoted by the entire community will be assumed. The teaching staff will be a participatory, dynamic, democratic and formative element, which will set the tone to consolidate the desired comprehensive training in young people, based on authentic leadership with personal and independent thinking and with freedom of judgment and decision. Considering socioformation and collaborative learning in teacher-student interaction, and in all aspects of life, as substantial factors to generate lifelong learning processes in a sustainable world.


Introducción


Al visualizar un profesor con su cara iluminada, lleno de vida y feliz por su labor… ¿Qué sucedería? Se vendría a la mente un gran educador, un sujeto con amor a su carrera, a su profesión, con vocación, capaz de incorporar a la actividad útil a muchos estudiantes que imitarán los reflejos de su cara. Lamentablemente, hoy en día no abundan profesores con dicho perfil; ni abundan padres de familia con la estructura idónea, muy por el contrario, se percibe un mayor abandono de los hijos en las manos de las Instituciones. 


Se ha realizado una indagación documental en torno a los procesos educativos, el aprendizaje colaborativo y los proyectos socioformativos, con base en la propuesta del doctor Sergio Tobón. De ahí que el tema que se abordará tenga que ver con ciertas problemáticas que todavía no se logran subsanar en la educación media superior en México y proponer soluciones al respecto. Eso sí, la motivación no será otra más que evitar que se sigan reproduciendo vicios que no ayudan a resolver nada, y poner atención en herramientas estratégicas tales como la socioformación y el aprendizaje colaborativo, que coadyuven a vivir -y coexistir- en el mundo actual.


Educación y modelo educativo

En este momento coyuntural de la educación en México, ésta es concebida como un elemento que mueve la voluntad del educando para que se apropie del conocimiento por voluntad propia, esto sin embargo, es una tarea que se niega a sí misma con actitudes negativas o impositivas, por tanto, la encomienda es: convencer con sinceridad y motivar con entusiasmo: «La letra con sangre entra», «Se necesita mano dura para enseñar». ¿Es todo esto verdad o producto de la sincronía educativa aprendida de nuestros padres? Ha sido más bien, ¿el fracaso en el desempeño académico lo que en términos reales ha generado el problema? Por otro lado, ¿no es el sistema educativo en México el que tiene que ser cambiado para lograr educar mejor a los jóvenes?


Hoy en día no puede haber educación eficaz sin un proyecto educativo común, participativo y potenciado por toda la comunidad. “Bajo esta concepción el profesorado es el centro participativo, dinámico, democrático, formativo, no se admiten exclusiones salvo las de quien se autoexcluye por indiferencia o cansancio, no por enfermedad. Queda al margen aquel que critica «a priori», el que se queja, el que pone siempre «peros», el ausente y el que pretende vivir a expensas del proyecto educativo.


De ahí la necesidad de una propuesta retadora, una salida airosa: 


La autoestima y el concepto positivo de [nosotros mismos] ¿Cómo podemos ayudar, educar, acompañar en el viaje [al estudiante]? Necesitamos creer en nosotros mismos, valorarnos, reconocer nuestras aptitudes y potencialidades, decirnos que somos capaces. El concepto positivo nos estimula, nos acicala; el negativo nos deprime; deprimidos no vamos a ninguna parte; y lo peor: llegamos a pensar que no tenemos alguna valía; y entonces si no valemos ¿qué somos? (Pérez, 1998, pág. 11).


En lo que a los profesores concierne, el empeño es, no dejar de aprender, si se vuelve a descubrir que la labor esencial de la cultura es educarnos para educar y educar para educarnos, entonces, aprender es un paso inicial. Siendo, además, buenos lectores para realmente incidir en el discente a moverse en los diferentes ámbitos de formación requeridos por un Modelo educativo. He aquí la pertinencia del desarrollo de competencias docentes.


En general, se hace presente la gran necesidad de establecer mecanismos que generen una educación de calidad. Es claro que la visión de los medios masivos de comunicación, la sociedad, los partidos políticos, entre otros, y bajo este contexto, los profesores estarán enfocados en ser los encargados principales del cambio, una comunidad nueva de educadores. Promover tal sistema de educación renovado en estructura, será un precedente histórico por la significación del proceso mismo y su impacto en la sociedad. Del impacto y la fuerza con que este se dé, dependerá el éxito. La tarea a desarrollar como docente, por ende, resulta un tanto compleja, tanto para los hábiles artesanos del proyecto educativo, como para los profesores comprometidos en hacerlo realidad.



El profesorado en acción

Haciendo un poco de historia, todo intento de mejora a la educación en México -de forma individual o colectiva- no ha tenido los resultados esperados, por ende, la educación ha falsificado su destino inexorable con el arbitrario deseo. Esto es, sólo se han imitado modelos, palabras e intentos de solución y se agregan al currículo por lo que, se precisa llegar a reflexiones que se basen en el propio entorno del joven y generen una educación más personalizada, ya que, cada individuo es diferente y por lo tanto digno de una educación personalizada y contextualizada. En el esfuerzo de ser auténticos y de crear las propias convicciones, se debe resolver la situación y «educarnos», a reencarnar en los propios proyectos educativos y generar así la nueva era de docentes comprometidos consigo mismos, con sus alumnos y con su vocación docente.


El conocimiento ornamental, como bien lo señaló en su momento José Ortega y Gasset, no beneficia al estudiante, al contrario, el verdadero conocimiento encuentra nuevas formas de transmisión de ideas, “ideas claras y firmes [...] convicciones positivas sobre lo que son las cosas en el mundo” (Ortega y Gasset, 1987, pág. 22). 


Es el fin propio del conocimiento, donde se es lo que se piensa y no se piensa lo que se es, en este ideal se evita caer en el error de la gloria vana y pretenciosa, ambiciosa de excusas, en vez de formuladora de propuestas. Es triste decirlo, pero, frente a la masificación de la educación, los profesores se han convertido en malos repetidores de grandes ideas. En lugar de compartir con el alumnado, se aleja de él, por ejemplo, cuando en el aula un estudiante escucha leer a su profesor y éste haga balbuceos de sílabas incongruentes, sin sentido, ¿qué diferencia hay entre que el joven lea el libro solo y lo oiga de labios de su profesor? La diferencia, debería ser inmensa. 


El profesor no tiene la exclusiva del conocimiento y el alumno podría, a su corta edad, leer en su casa todos los contenidos académicos del programa. De leerlo en solitario y subrayarlo, a acudir a su incomparable clase, a vivir con el docente sus descubrimientos y aplicaciones a esa teoría, a esa técnica, a ese procedimiento, debe haber una diferencia.


Desde hace mucho tiempo, se conoce el arte de hablar con corrección como técnica oratoria, la cual es imprescindible para quién desea ser un buen profesor. Los docentes que reconozcan dentro de sí un gran disgusto, cuando no una verdadera fobia para hablar en foros y muestran nerviosismo resultan ser no maestros, sino torturadores para un público que simplemente se somete a oír toda frase.


Y ¿qué más puede hacer un docente en su afán de cautivar y apoyar al modelo de enseñanza-aprendizaje? He aquí algunas sugerencias:


  • Modular la voz;
  • Plantear ejemplos esclarecedores;
  • Colocar apoyos visuales pensados con tiempo para facilitar la comprensión, no para adornar la clase;
  • Levantarse del escritorio para hablar;
  • Organizar mesas redondas para visualizar a todos los estudiantes;
  • Promover el debate;
  • Asumir buena postura y seguridad;
  • Hacer ademanes recíprocos con la exposición oral;
  • Seleccionar diferentes dinámicas grupales a fin de mantener el interés de su asignatura y pensar en usarlas con pertinencia a fin de que no se escape éste. No se olvide: las dinámicas no son para que el profesor deje de trabajar, al contrario, deben promover la convivencia, el buen orden, además de la participación de todos.

El ensayo de la práctica docente llevará hacia ser más expertos, más naturales. El público natural del profesor son los estudiantes, pero no siempre se les ve como tales, sino como […] “una serie de jóvenes” y se inventan mil razones para dejarlos ahí, todo para callar la falta de motivación que el docente tiene y su gran irresponsabilidad. 


Haciendo reflexión: ¿por qué un mismo grupo puede ser ordenado con un profesor y con otro resulta un fracaso? El sentido común alude a una falta de técnica docente, no se trata desde luego solamente de técnica. La técnica por sí misma no revela estímulo a la investigación, no invita a la acción y no interesa en absoluto cuando la exposición no refleja dos virtudes esenciales: preparación y convicción. Aspecto difícil de encontrar en la vida diaria de un estudiante, pero motivador para aquel docente que inexplicablemente cautiva a sus alumnos y crea recuerdos perdurables en su memoria, incluso es un ejemplo a seguir.

El estudiante, como todo auditorio, tiene una sensibilidad para descubrir cuando el docente da clases sin pasión porque está cubriendo un requisito laboral, está pagando una beca, así gana un dinero mientras se estabiliza, está echándole la mano al director que se quedó sin profesor o llenando las horas que le quedan libres para hacer currículo, o sólo porque debe cumplir con el requisito de tiempo completo o de su medio tiempo, pero en realidad se dedica a otros intereses.


El espacio vital – entre otros como el virtual - de un profesor es el aula. De alguna manera todo lo que ahí sucede depende de él, por eso depende de él incorporar la cultura de la calidad total, su reto es lanzarse a la conquista de la calidad de la educación. Los pilares de ella serán la visión, la misión y los valores que el profesor demuestre. El profesor, convencido de lo que enseña, conmueve a quién le oye, porque argumenta con lógica, porque sus inflexiones de voz invitan a pensar.


El espectador por su parte se sabe integrante de ese tejido cultural, no sólo porque oye sino porque comulga con la obra que fabrica el docente y se funde con ella, entregándole su albedrío. El producto final se relaciona con el aplauso y la elocuente admiración que siembra evocaciones… El profesor entonces, debe reunir una serie de cualidades. Algunas de índole natural, otras adquiridas por la práctica y el estudio (Kaim, 1995, pág. 18).

Pueden señalarse algunas opciones que funcionan como sazonadores, a manera de recomendaciones:


  • Referirse a una anécdota que conoce la mayoría.
  • Una pregunta retórica, de ésas que no se espera la respuesta, sino que se lanzan para estimular la imaginación.
  • Expresar frases célebres que inviten a la reflexión.
  • Los ejemplos clarificadores, los cuentos, las fábulas y otros menesteres que amenizan una conversación cotidiana y la convierten en ambiente.
  • Si en lugar de pensar en modelos esquemáticos que se tienen de por sí, se pensara en el mundo futurista-digital que traen los estudiantes, tal vez se comprenda la dificultad nata para cierta variedad de asignaturas. 

Al haber comprendido esto el profesor estará preparado para ser Líder, en clase, en ejemplo, en perspectiva. Sus responsabilidades y objetivos son muy amplios, pues exigen de él un papel decisivo en la configuración de la personalidad de sus alumnos, no es manipulador, por el contrario, formativo, influye en ellos y los integra a la sociedad. Para Churchill, una de las características de los grandes hombres es su capacidad de dejar impresiones imborrables en las personas que los conocen. De Gaulle afirmaba que “nada realiza más la autoridad que el silencio” y, refiriéndose al silencio fecundo, señala que es la virtud suprema de los fuertes.

En todo modelo educativo actual resulta imprescindible el liderazgo horizontal que supone la interacción del colaborador con el líder: liderar sujetos no es empujarlos, utilizarlos o hacerse cómplice de sus deseos. Es dirigirlos contando con ellos, con su elección y su aprobación. El líder conduce a una meta aceptada, querida y que trae beneficios para sus seguidores. Ninguna persona –decía Lincoln- lidera a otra sin su consentimiento.


Un líder cabal centra su actuación en el compromiso con los demás, trata a su gente con respeto y hace que su dignidad quede siempre intacta. Sabe que la conducta es la manifestación externa; parte de la realidad, pero también conoce que cada persona posee una interioridad, vive un mundo íntimo velado a la observación de los intrusos y ahí residen las causas de su comportamiento.


El liderazgo educativo es por su parte una etapa donde la figura del profesor es crucial. Es necesario recuperarse como profesor en pro de la calidad en la enseñanza, que en la estatura no se pierda la visión de compromiso. La comunidad docente se perfila, sin duda, a que el docente adquiera nuevas habilidades, cambie su mentalidad y perspectivas, se involucre profesionalmente en el dominio de su arte. Dotarse de capacidades está fundamentado en el interés. El profesor tiene prestigio, inspira confianza y es capaz de integrar a su grupo y al equipo docente donde colabora, especialmente en los trabajos de academia. Esta cualidad es de efecto multiplicador, puesto que no sólo va a la cabeza en su orgullo docente, sino que también descubre y forma líderes.   


Así, las metas y las estrategias para desarrollar procesos educativos que permitan la colaboración y la consolidación de proyectos socioformativos quedan así:

 

 

Importancia del aprendizaje colaborativo y de los proyectos socioformativos

 

Antes de conceptualizar el aprendizaje colaborativo y los proyectos socioformativos, es necesario partir de la socioformación como eje central de todo proceso educativo actual. 

 

Con base en las ideas de Sergio Tobón, la socioformación, incluyendo los términos “sociedad” y “formación”, se constituye como una perspectiva educativa enfocada en el desarrollo de las personas en un contexto social, pero en un contexto social que sale del aula, o incluso de la escuela, se trata del contexto de la sociedad real en conjunto con sus problemáticas. Por lo que se busca potenciar talentos y hacer posible las realizaciones de los sujetos (formación integral) considerando vivencias, enfocando en áreas concretas.

 

Ya en el marco de la sociedad del conocimiento, desde comienzos del siglo XXI, se pretende que las personas contribuyan a la convivencia pacífica, a la inclusión, al emprendimiento, la sustentabilidad ambiental, entre otros. Para ello, la socioformación se sustenta en 5 características clave: proyecto ético de vida; emprendimiento; trabajo colaborativo; gestión y co-creación del conocimiento; y metacognición.

 

      

Cuadro 2. Características de la socioformación

 

Ahora bien, el Aprendizaje colaborativo alude a una técnica que promueve el aprendizaje gestionando el trabajo en grupos, asumiendo cada integrante una responsabilidad y un compromiso de ayudar a los demás a aprender, creando así una atmósfera de logro. Sus elementos esenciales son: responsabilidad individual; interacción cara a cara; interdependencia positiva; trabajo en equipo; y proceso de grupo. En este sentido, el grupo debe tener claridad en cuanto a las metas y ser capaces de medir sus niveles de progreso con base en el esfuerzo, en la comunicación cara a cara, en el apoyo mutuo, compartiendo metas, recursos, logros, fracasos, reconociendo habilidades interpersonales y grupales de liderazgo, de confianza, de toma de decisiones y de solución de conflictos.

 

Cuando se habla de proyectos socioformativos, según Tobón, se da sentido a trascender postulados de la pedagogía activa, no se trata sólo de hacer y resolver problemas, sino también de comprender el contexto y articular de forma sistémica conocimientos. Cuando e dice comprender se alude a una actividad cognitiva y experiencial que permite abordar la realidad, con flexibilidad, en donde cada sujeto asume diferentes posturas, sabe reconocer a los otros y está dispuesto a compartir con los demás.

Con base en lo anterior, ahora se presenta, de forma esquemática e integrada, una propuesta de Equipo/Comité (5 representantes de la comunidad educativa) para ser instrumentada y así consolidar proyectos socioformativos con calidad educativa.

 

Cuadro 3. Propuesta a desarrollar en favor de Proyectos Socioformativos

 

 

A manera de reflexión final

 

En la actualidad, toda organización -incluida la educativa- llega a ser exitosa cuando da mayor valor y énfasis a las personas con las que trabaja (talento humano). En este sentido, se hace necesario cambiar la forma de dirigir, el modo de prepararlos y formarlos para afrontar con éxito los nuevos desafíos del entorno global que no dan tregua a nadie. Sólo sobrevivirán aquellos con visión, planeación y renovación constante; en tales condiciones los colaboradores son y serán los principales socios estratégicos, como principal fuente de inspiración y estrategia de crecimiento, convirtiéndose entonces en la nueva riqueza del equipo de trabajo y en la primera ventaja competitiva.

 

En segundo lugar, que se cuente con un clima de apoyo en el que se entienda de forma clara que el desarrollo de las personas, de los equipos y del aprendizaje de la propia organización son herramientas para la competitividad; con personas dispuestas a lograr retos cada vez mayores.

 

Referencias

 

  • Kaim, E. (1995). Expresión en público. México: IVOM Editores.
  • Ortega y Gasset, J. (1987). Misión de la Universidad. Madrid, España: Alianza Editorial.
  • Pérez, S. (1998). La tutoría, organización y tareas. Barcelona, España: Editorial Graó.
  • Tobón, S. (2014). Proyectos formativos: teoría y práctica. México: Pearson.

 

Bibliografía

  • Cásares, D. (1994): Liderazgo. Capacidades para dirigir. México: FCE.
  • Crosby, P. B. (1990). Liderazgo: el arte de convertirse en ejecutivo. México: Paidós.
  • García, J. L., y Egido, I. (2006). Aprendizaje Permanente. Pamplona, España: Ediciones Universidad de Navarra.
  • Goleman, D. y Senge, P. (2015). Triple Focus. Un nuevo acercamiento a la educación. Barcelona, España: Ediciones B.
  • González, A. M. (1991). El enfoque centrado en la persona: Aplicaciones a la educación. México: Trillas.
  • Harari, Y. N.  (2019). 21 lecciones para el siglo XXI. Barcelona, España: Debate.
  • Stankovich, S. (1992). Teoría y práctica de la discusión correcta. Barcelona: Costa Amic Editores.

Sobre el autor

 

Israel Aarón Molina Vázquez

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Doctor en Administración y Políticas Públicas por el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas (CESCIJUC); Maestro en Dirección de Centros Educativos por la Universidad Anáhuac; Profesor Asesor Virtual de la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato (UVEG); Docente, Tutor e Investigador del Instituto de Educación Media Superior de la Ciudad de México (IEMS).

 

 


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